Diferenciación o Paralelismo entre Hermanos, ¿Influye la Relación con los Padres?

Mountain View

Autor: David Posada, Silvia López Larrosa

El proceso de diferenciación se puede definir como la búsqueda que los hijos realizan de su propia identidad y singularidad dentro de la familia. Es un proceso mediante el cual los hijos tratan de distinguirse de sus hermanos y hermanas desarrollando diferentes cualidades e intereses en un esfuerzo por evitar la competencia directa por los recursos y establecer su propio papel e identidad dentro de la familia (Sulloway, 1996; Branje, Van Lieshout, Van Aken y Haselager, 2004). Este proceso, que parece fruto de la decisión consciente o inconsciente de los hijos, también se ve influido por las propias diferencias entre los hermanos, ya que el “ambiente compartido” puede afectar de forma distinta a cada uno de ellos (Turkheimer y Waldron, 2000).

El proceso de diferenciación puede intensificarse durante la adolescencia, cuando los hijos buscan una mayor autonomía de la familia y se agudiza la búsqueda y el desarrollo de su identidad. Esta diferenciación no presupone conflicto entre los hermanos sino que, durante el proceso de diferenciación, los hermanos pueden mantener buenas relaciones entre ellos (Feinberg, McHale, Crouter, y Cumsille, 2003).

Por su parte, la influencia paralela hace referencia al papel que un hermano juega como modelo y fuente de aprendizaje del otro al permitirle el acceso a diversos contextos o compañías (Whiteman, McHale y Crouter, 2007).

Dado que el comportamiento de los padres, su estilo educativo, es una de las formas más poderosas de influir el comportamiento de los hijos (Biglan, Flay, Embry y Sandler, 2012), en esta investigación nos centraremos en analizar el papel que juegan las conductas de los padres en el deseo de los adolescentes de parecerse o diferenciarse de sus hermanos. En las conductas parentales consideraremos el control, el afecto y la justicia del trato de los padres percibidos por los hijos. El control se entiende en este estudio en el sentido de supervisión. Por su parte, el afecto hace referencia a aceptación/implicación o calidez (Antón, Seguí, Antón y Barrera, 2016). Estas dos dimensiones, pese al empeño de los padres, no suelen manifestarse por igual hacia todos los hijos (Plomin, Asbury, Dunn, 2001). Sin embargo, pocos padres, aproximadamente el 40%, reconocen que estas diferencias se producen (Daniels et al., 1985). La clave según las investigaciones está en si, pese a las diferencias, los hermanos perciben que el trato es justo. Si los hijos perciben un trato diferente, o incluso muy diferente, pero justo, las relaciones entre hermanos son más positivas. Si las consideran injustas, esto suele conllevar una peor relación entre los hermanos (Kowall, Kramer, Krull y Crick, 2002).

Por esto, el objetivo de este estudio es analizar la relación entre las conductas de los padres (control, afecto y justicia) y los procesos de diferenciación o paralelismo entre los hermanos. Leer Completo


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